miércoles, 20 de enero de 2010

lunes, 14 de septiembre de 2009

VIRGEN DE LOS DOLORES





ORACION




Marìa, Virgen de los Dolores,tù
que sabes lo que es abrazar la cruz de
tu Hijo Jesùs,intercede por todos
nosotros para que tambièn sepamos
amar nuestra cruz de cada dìa y
podamos así tambièn resucitar con
Cristo para la vida eterna. Amèn

miércoles, 9 de septiembre de 2009

VIRGEN DE FATIMA


GRACIAS POR QUE SIGUES INTERSEDIENDO
EN MI PEDIDO Y TEPIDO QUE PRONTO LLEGUE
MI PASAPORTE ESPAÑOL PARA IR A ESPAÑA
Y TE PIDO QUE NO ME COBREN MUCHO EN EL
HOSPITAL. ENTUS MANOS SIEMPRE TE LO DEJO
MIS PEDIDOS DE CORAZON.

viernes, 28 de agosto de 2009

MUERTE DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS










SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS


Santa Teresita, doctora de la Iglesia





Santa Teresa de Lisieux, también conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, ha sido declarada Doctora de la Iglesia. El que una religiosa joven sea declarada beata o santa no parece extraño. Tampoco nos parece extraño que fuese declarada patrona de Francia. Incluso, hasta podemos entender que se le proclamase patrona de las misiones, porque dentro del convento no hizo otra cosa que ofrecer su dolor por los misioneros. Pero, ahora... ¿doctora?. No podíamos imaginárnoslo. ¿Por qué?... Pues, muy sencillo; porque al oír hablar de un "Doctor de la Iglesia", nos imaginamos a un sesudo pensador metido en una biblioteca, al estilo Santo Tomás de Aquino, combatiendo falsas doctrinas o abriendo el misterio escondido de Dios a los hombres, a fuerza de pensar y repensar.

Pero Teresa no ha sido Doctora de esta forma. (En realidad, tampoco los demás doctores lo han sido así). Teresa ha amado más que pensado; y ha abierto un camino nuevo en la Iglesia, para tí y para mi. ¡Qué importante es esto!. Hablar de Teresa de Lisieux, es hablar de la infancia espiritual, del abandono, de la humildad, de la confianza total en un Dios Padre, que ama sin reservas y sin medida. Es decir, por lo general, todo lo contrario de lo que los cristianos solemos vivir. Su nuevo camino nos permite hablar reavivar la esperanza de ser santos. Los que no somos ni fuertes, ni audaces, ni capaces de hacer lo difícil, -cosas que equivocadamente estimábamos como indispensables para llegar a Dios-, gracias a Santa Teresita descubrimos que podemos ser totalmente de Cristo.

Teresa es el recuerdo en la memoria de la Iglesia de que es Dios quien nos hace santos. Dios es el único capaz de transformar con su gracia al hombre.

Teresa fue especial, cierto. Tuvo una inocencia que nosotros, a buen seguro, no tenemos. Pero, sin embargo, ella también con su dedo nos apunta a otros santos como Agustín, Ignacio de Loyola, y otros muchos que, antes que santos, fueron profundamente pecadores. Estos santos, en algunos aspectos, quizás nos parezcan más alcanzables, más... como nosotros. Pero no es esa la cuestión, porque, sea por el camino de la inocencia o de la penitencia, Teresita nos recuerda que tanto a ella como a los demás santos, fue Dios quien los condujo bajo sus alas. De lo contrario, no podrían haber llegado a la santidad.

J uan Pablo II conoce bien al hombre moderno de hoy. Sabe que la vida y la espiritualidad de Teresa de Lisieux puede ser el antídoto necesario contra su prepotencia y su soberbia. Contra la confianza presuntuosa en nuestras pobres posibilidades, Teresa muestra la misericordia de Dios, desde una pequeñez que la hace especialmente atractiva. La vemos más frágil que nosotros y, sin embargo, Dios la hizo fuerte hasta la heroicidad. La vemos pequeña y, sin embargo, envidiamos su gigantesca santidad.

Hoy el mundo católico tiene que profundizar en las últimas grandes rosas del Carmelo: Teresita, Isabel de la Trinidad, Edith Stein y Teresa de los Andes. Cuatro santas muy distintas pero, cuatro mujeres fuertes que Dios ha regalado a nuestro mundo. Las hemos sacado de la clausura de los Carmelos y abrimos sus almas para aprender, gozar de su historia y alabar a Dios. Y esperamos añadir pronto en la lista a la Madre Maravillas, ¡ahí va la quinta!. Ahora podemos comenzar con Teresita. Con ella, ya no da miedo ser pobre y pequeño; "Los pequeños serán juzgados con una extrema suavidad", decía ella. ¡Cuánto ha amado Teresa todo lo humano, aquello que tú tienes a veces tentaciones de dejar o tratar mal: familia, padres, hermanas!. No se acercaba a lo creado con miedo, pero tampoco se quedaba en ello. Todo le hablaba de Dios. Teresita es Doctora de la Iglesia porque ha sido un genio, como lo fue Teresa de Avila, Santo Tomás, y otros..; porque le abrasa el mismo amor que le abrasaba a S. Pablo.

Para terminar quiero poneros unas frases de un gran pensador católico Jean Guitton, que ha conocido como pocos la figura de Teresa de Lisieux: "La vida de Teresita, como la de la Virgen, se desarrolla en condiciones ordinarias, con una facilidad aparente y sin brillo"... "Ambas tienen algo de directo, de limpio, de fresco. Sin rodeos, ni complicaciones: sabias y prudentes por concentración extrema a veces exultantes, replegadas muy pronto en el silencio, amantes de obedecer las señales, sin buscarlas no obstante". ¿Se puede decir algo más bello de una santa?...

Gracias Santo Padre. A Dios sean dadas las gracias en sus santos y por sus santos.